Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Gossip Girl. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Gossip Girl. Mostrar tots els missatges

dimecres, 3 d’abril del 2013

Una oda al elitismo


"Soy la Reina Cotilla, vuestra mejor fuente de información sobre la escandalosa vida de la élite de Manhattan", así es como empiezan los 121 capítulos de las 6 temporadas de la exitosa serie de televisión estadounidense Gossip Girl. Esta serie fue creada por Josh Schwartz, creador también de la serie The O.C con la que guarda un cierto parecido, y Stephanie Savage, y fue emitida por primera vez en la cadena The CW. Gossip Girl está basada en las novelas homónimas de la escritora Cecily von Ziegesar.



La serie narra las extravagantes vidas de un grupo de jóvenes de la alta sociedad de la ciudad de Nueva York, más en concreto de la zona del Upper East Side. Está pensada para atraer a un público joven y adolescente; pero tuvo mayor alcance, ya que consiguió atraer a edades más maduras gracias a las historias paralelas sobre la vida de los padres de los protagonistas. Ha ganado diversos premios, entre ellos la Mejor Serie de Drama cuatro veces consecutivas, y Serie Revelación.

Lo cierto es que Gossip Girl es una auténtica oda al elitismo. El dinero es primordial para poder pertenecer a ese exclusivo grupo de la sociedad; pero además, aquellos que son menos adinerados o para ellos "pobres" son marginados e incordiados. Un claro ejemplo es el personaje de Dan Humphrey (Penn Badgley), conocido como "el chico solitario";  es el único que no es rico, vive en un pequeño loft en Brooklyn, y además viaja en metro, a diferencia de sus amigos que lo hacen en lujosas limusinas. El poder que tiene el dinero no se queda aquí, también parece que el dinero lo pueda comprar todo: la madre de Serena van  der Woodsen (Blake Lively), Lily Rhodes o van der Woodsen o Bass, se casa varias veces por dinero dejando de lado a su verdadero amor, Rufus Humphrey con el que finalmente se casa; Chuck Bass (Ed Westwick) es el principal derrochador que llega a "vender" a su novia Blair Waldorf (Leighton Meester) a su tío por no perder el Empire Hotel, que es su mayor inversión;  también como por culpa de falsear cuentas bancarias para obtener más dinero, "el Capitán", el padre de Nate Archibald (Chace Crawford), acaba siendo encarcelado; o por último, como Karol Rhodes hace todo lo posible por conseguir su parte de herencia de su madre Cece, que incluso llega a contratar a una actriz para hacerse pasar por su hija y nieta de Cece.

El lujo despampanante que exhibe Manhattan y sus protagonistas seduce a todo aquel que vive durante un tiempo en sus aceras y, sobretodo, en sus fiestas. Los seduce de tal manera que vuelve al más humilde en tosco y malvado, lo convierte como en un nativo del Upper Est Side; y este es el caso de Jenny Humphrey (Taylor Momsen), hermana de Dan. Jenny pasó de ser una dulce y buena niña de papá a ser otra arpía cruel, creadora de complots, a modo parecido a Blair. No tan solo encontramos a Jenny con este perfil, también Ivy Dickens, la falsa Charlotte Rhodes (prima de Serena), que después de que se descubriera quien era realmente trata de destruir a Lily para tener un sitio en ese mundo.

Jenny Humphrey (Taylor Momsen)
Ivy Dickens (Kaylee DeFer)

La moda es otro ítem importante en la serie. Exteriormente, en cada temporada los protagonistas van vestidos según la moda predominante en el contexto real de la sociedad neoyorkina o estadounidense.  Además vemos dos estilos femeninos diferentes: Blair, más tradicional, y Serena, más provocativa y juvenil. También podríamos considerar la serie como una forma diferente de publicitar las grandes marcas: Marc Jacobs, Ralph Lauren, Dior, Chanel, etc.; ya que en sí, son las grandes marcas de la alta sociedad. Dentro de la serie no solo vemos  moda en la vestimenta de los personajes, sino que también aparece como trabajo serio de éxito. La madre de Blair tiene una exitosa empresa de moda "Eleanor Waldorf", en la que sus vestidos están muy bien reconocidos socialmente. También Jenny trabaja para Eleanor como becaria e intenta crear su propia línea de moda junto a Agnes, su socia. Incluso la misma Blair trabaja para una revista de moda y acaba con la empresa de su madre a su mando.Sin olvidarnos, de las múltiples fiestas con pasarelas de moda.

Serena van der Woodsen (Blake Lively)
y Blair Waldorf (Leighton Meester)

Vemos que la vida de estos chicos está muy lejos de la supuesta vida de un adolescente  normal. No hablo tan solo a nivel económico, sino también de comportamientos y valores. No hay adolescentes de tan solo 16 años que ahogan sus penas en whisky ni contratan a prostitutas de lujo con consentimiento de sus padres; no hay adolescentes que se escapan, se van a otro país y no son encontrados; o que se lían con sus profesores y sus padres lo aprueban; ni tampoco hay padres que les dicen a sus hijas: "nunca serás tan joven, ni tan guapa, ni tan delgada". Estos comportamientos no son los normales en chicos de su edad. Sin embargo, detrás de toda esta crítica también encontramos problemas reales: padres demasiado exigentes, problemas alimentarios, chichos que quieren encontrarse a sí mismos y no a los que les dictan, falta de una figura paterna, etc. Todos los personajes de la serie tratan de superar las expectativas que sus padres tienen sobre ellos, ya que se sienten infravalorados: Chuck quiere manejar por el mismo el gran imperio de Industrias Bass; Blair quiere dejar de ser débil (aunque muestre a todo el mundo que es poderosa) y ser independiente y fuerte, responsable de algo grande; Dan quiere entrar en el mundo del Upper East Side a partir de la escritura, siendo un gran escritor de relatos; Nate no quiere ser el típico triunfador por enchufe y se hace director por el mismo de un gran periódico, el NYspectator; y finalmente, Serena quiere dejar de ser la niña que se monta juergas con grandes escándalos y centrar la cabeza en un chico, sin cometer los errores de su madre.

La trama de toda la historia está basada en sabotajes y complots en contra ellos mismos, contra sus padres o personas ajenas. En gran parte de estas aventuras interactúa "la Reina Cotilla" (GossipGirl) es una persona anónima con un blog que cuelga posts de todos los cotilleos y rumores que la gente le envía a su mail. Estos posts van directos a los móviles de todo aquel de Manhattan que siga a la Reina Cotilla. Ha sido la causante de muchos disgustos y desgracias en la vida de los protagonistas, aunque realmente su función es simplemente informar y colgar lo que le envían; podríamos decir que es la opinión pública del Upper East Side. En la serie está representada como una voz en off que nos va adelantando lo que podría pasar a continuación, aunque nunca deja nada claro. En el último capítulo de la serie, la propia Reina Cotilla revela su identidad mediante un pequeño relato colgado en el NYspectator (¿os podéis imaginar quién es, no?).




En mi opinión, la serie (situada en las nuevas series de ficción) ha dejado mucho que desear, ya que la gran trama que tuvo la primera temporada no las han tenido las siguientes. Las siguientes temporadas han sido una vuelta a los mismos enredos y problemas. Capítulo tras capítulo tienes una  extraña sensación de déjà vu, pero con personajes nuevos y alguna nueva aventura. Para mí, Chuck Bass es el único personaje con más jugo, ya que durante toda la serie va evolucionando. Su personaje de villano va rebajándose hasta mostrar su lado más dulce y bondadoso -gracias a su alter ego en femenino Blair-; es al que llamaríamos un "malvado carismático". Además, Ed Westwick se adapta perfectamente al acento y estilo americano a pesar de ser inglés. A parte de toda esta crítica, tengo que reconocer que es una serie adictiva; el lujo, el sexo, el desenfreno, las fiestas, el amor y sobre todo, el ambiente real de Nueva York engancha. Te imaginas compartiendo vida con ese grupo de amigos o viviendo sus vidas por las calles de la gran ciudad, intentando descifrar quien puede ser esa Reina Cotilla que les ha estado siguiendo desde el instituto.


Elena Fariña Puertas
Grado en Periodismo