Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Benito Zambrano. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Benito Zambrano. Mostrar tots els missatges

dimecres, 3 d’abril del 2013

Que el tiempo no haga el olvido. La voz dormida.




A pesar de la cantidad de críticas negativas que recibió La voz dormida (la mayoría de ellas por el posicionamiento del director a favor del bando de “los vencidos”), creo que es una grandísima película que intenta que no dejemos nunca en el olvido todos aquellos años oscuros. Tengo que decir que no he leído la novela en la que está basada, por lo que no puedo hacer comparaciones, solo opino sobre la película.

Fue nominada a 9 premios Goya, de los cuales ganó 3: mejor actriz revelación (María León), mejor canción original (Nana de la hierbabuena, Carmen Agredano) y mejor actriz de reparto (Ana Wagener); en septiembre de 2011 participó en la sección oficial del Festival de San Sebastián, en la cual premiaron a María León con la Concha de Plata a la mejor actriz; este mismo mes y año fue seleccionada por la Academia de Cine junto a La piel que habito y Pa negre para competir por el Oscar a mejor película de habla no inglesa por España (finalmente fue Pa negre); en octubre del mismo año fue seleccionada para participar en la sección Cinema Europa de la 55ª edición del Festival de Londres.

Como he dicho anteriormente, la película de Benito Zambrano está basada en la novela homónima de Dulce Chacón. Se sitúa en el marco de la Posguerra, en los inicios del Régimen Franquista. Pepita, interpretada por María León, es una muchacha humilde que desde su pueblo de Córdoba se traslada a Madrid porque su hermana Hortensia (Inma Cuesta), que está embarazada, la han apresado y encarcelado en la cárcel de las Ventas. Pepita entra a trabajar como sirvienta en una casa del bando franquista, por lo que lo primero que le exigen es que nadie se entere de que su familia es republicana. Pepita hace todo lo que está en su mano para sacar a su hermana de la cárcel, pero todo esfuerzo es inútil: después de unos meses condenan a Hortensia a la pena de muerte, aunque no procederán a la ejecución hasta que no nazca su bebé. Es entonces cuando Hortensia quiere asegurarse de que su hermana se hará cargo de su hija cuando ella no esté.
Paralelamente, el marido de Hortensia, “el Cordobés” (Daniel Holguín), anda escondido junto al “Camisa Negra” (Marc Clotet) porque están en busca y captura. A pesar de la bondad e inocencia de Pepita y de que ella busca la reconciliación de los dos bandos porque no se declara republicana ni franquista, sale perjudicada por ser hermana y cuñada de quien es.


La voz dormida es una película que me dejó días y días pensando, reflexionando y buscando respuestas a preguntas difíciles de explicar. Me metió dentro de la historia nada más empezar, por lo que sufrí el miedo que sentía Pepita, la rabia e impotencia de Hortensia, el dolor de cada uno de los personajes.

Zambrano ha sabido escoger a los actores y actrices perfectamente. Todos han hecho una enorme interpretación de su personaje, sobre todo María León. Recuerdo que al empezar la película, cuando salió ella, dije que qué fallo haberla cogido para interpretar un papel así porque a ella los dramas no se le daban bien, ella era de comedias. A los 5 minutos me arrepentí de mis palabras. Inma Cuesta representa a la perfección a una mujer luchadora, con unos ideales firmes, una mujer fuerte y orgullosa. Es ella quien canta en la película la nana de la hierbabuena, de Carmen Agredano, una canción que te transmite muchísimo y que te conmociona aún más.  


Los escenarios en los que transcurre la acción son muy reales y creíbles. Están muy bien ambientados en la época. Según cuenta el director en el making off de la película, les costó mucho encontrar los escenarios adecuados, ya que en Madrid ya no quedan calles de los años 40. Pero lo que más les costó fue encontrar una cárcel que se pareciera a la de entonces. Es una cárcel con unas características que ya no hay, así que tuvieron que recurrir a una cárcel de Huelva, la única que les permitía construir decorados y ambientarla de manera que les sirviera. Además utilizan unos colores que te transmiten esa España gris y oscura del momento. No vemos colores alegres ni vivos en ningún momento.

Creo que La voz dormida es una de las pocas películas sobre la Posguerra, o incluso aquí incluyo la Guerra Civil, que ha sabido reflejar el horror que se vivió. De las pocas que una vez la ves, se te queda grabada para toda la vida.

Mi pregunta es: ¿Por qué Zambrano tiene que recibir tantas críticas negativas por el hecho de que se posicione a favor de los republicanos y no han valorado más allá de ese detalle? ¿Acaso no estamos en un sistema democrático, con libertad de expresión y pensamiento? Sí que hubo víctimas tanto de un bando como de otro, pero es que la película está situada una vez vence el bando nacional, una vez se pone en marcha el Régimen Franquista. La película quiere rendir homenaje a las víctimas de entonces, todas las que sufrieron la brutal represión de Franco. Es decir, es entonces cuando las víctimas pasaron a ser solo de un bando.
Zambrano da comienzo a la película con este texto:
“En abril de 1939 terminaba la Guerra Civil española y empezaba la dictadura del General Francisco Franco y su Nuevo Régimen Nacional-Católico. Habían sido tres largos años de horror y muerte. Pero con el fin de la guerra no llegó la paz, ni la reconciliación.
Esta película quiere ser un homenaje a todas las mujeres que lloraron en silencio en las puertas y en las tapias de los cementerios.
A las mujeres que se sacrificaron por los encarcelados y los perseguidos.
A todas las mujeres que murieron en las comisarías, en las cárceles o frente a los pelotones de ejecución.”

¿Murieron mujeres franquistas en comisarías, cárceles o frente los pelotones de ejecución? Creo que no.
Entonces no digan que Zambrano ha hecho una mala película por dedicársela a ellas, por recordar lo que pasó y lo que fue, por no callar lo que a demasiados les interesa que quede en el olvido.

Todo me hace pensar que en este país las verdades siguen doliendo.

Sonia Martínez Campillo